domingo, 27 de marzo de 2011

Cuando todo parece perdido/Capitulo 3

Y acá iba, rumbo a un lugar desconocido para mí. Si fuese por mi, seria desconocido para toda mi vida, porque yo no quería ir allí, porque iba porque mi padre me obligaba.
Durante el viaje en el coche de mi padre no hablamos. El ambiente ya estaba demasiado tenso como para palabras. Llegamos a donde comenzaría ‘’mi nueva aventura’’, según mi padre. Yo solo sabia que iba a ser ‘’mi nueva tortura’’…
Muchas chicas y chicos subían a la combi. Con sus valijas y bolsos, todos felices. Si ellos hubieran visto todo lo que yo vi, si evidentemente, jamás seria felices, así que me sentí mal por ellos. Porque son ignorantes de la vida. Creen que todo es de color rosa, pero… ¿que hacen cuando todo se torna oscuro y no podes salir de allí? Esa pregunta me la estuve cuestionando por meses y… jamás halle la respuesta.

-¿Lista cariño?- me dijo mi papa mientras bajaba los bolsos del coche y los llevaba a la combi. Yo le sonreí y le dije.

-Pa, no es necesario que valla, prometo que saldré de casa, iré a dar vueltas pero no me tortures así.- le rogué y el negó.

-No es una tortura cielo… Prometo que cuando vuelvas me agradecerás.- me dijo y me abrazo y me dio un beso en la mejilla. Eso era señal de adiós, vete. Caso cerrado. Así que me rendí y me fui hacia la combi.

Fue peor de lo que me imagine… Al subir a la combi nadie me sacaba el ojo de encima. Yo era el bicho raro, ‘’la nueva’’… perfecto… Estos próximos tres meses, serian los más largos de mi vida.

Me fui y me senté en un asiento del fondo. No quería ser el centro de atención… lo odiaba. Los asientos eran de a dos, pero… como nadie se atrevía a sentarse con migo, porque, no me conocían y habían otros asientos disponibles, pude respirar por un largo rato mas.

Alrededor del mediodía, cuando yo estaba escuchado música en mi mp3 hicimos parada en otra ciudad. Y eso iba a estar pasando toda la tarde, ya que el campamento era lejos de un montón de ciudades, aislado del mundo. Estaba mirando por la ventanilla a los chicos y chicas que entraban… para mi eran mas de lo mismo, la ignorancia en pinta.
Subio un chico, que por lo visto, era el ‘’popular’’ de allí, y miro los asientos disponibles, cuando nuestras miradas se chocaron, pude ver a otra persona, mas allá de lo ‘’popular’’ pero, a mi, que mas me daba. No venia al campamento a hacer amigos, sino a torturarme. No quería ser feliz.
Saludo a la mayoría de los chicos, y se sentó a mi lado… ¿Que? De 10 lugares vacíos ¿justo a mi lado? Ay, que pesado. Espero que no se me ponga a hablar, no quiero hacer ningún contacto ni con el ni con nadie. Acomodo su mochila arriba, en los porta mochilas, me miro y se sentó. Me volvió a mirar y yo mire hacia la ventana. 

Había pasado un rato largo desde que el subió, para ser exactos, 3 horas. En ningún momento hizo amague de sentarse en otro lugar, porque se aburría conmigo, o no se, intentar entablar una conversación, lo cual para mi era… un alivio.
En ese momento comenzó a sonar una canción, que no había escuchado nunca. Decía la locutora que era un hit. Perfecto, si jamás escucho música ¿como voy a saber?

Quiero hacerte un regalo
Algo dulce
Algo raro..
No un regalo común
De los que perdiste o nunca abriste
Que olvidaste en un tren o no aceptaste...
De los que abres y lloras
Que estas feliz y no finges
Y en este día de septiembre
Te dedicaré
Mi regalo más grande
Quiero donar tu sonrisa a la luna así que
De noche, que la mire, pueda pensar en ti
Porque tu amor para mi es importante
Y no me importa lo que diga la gente
Porque
Aun con celos se que me protegías y se
Que aun cansada tu sonrisa no se marcharía
Mañana saldré de viaje y me llevare tu presencia
Para que
Sea nunca ida y siempre vuelta
Mi regalo más grande
Mi regalo más grande...
Quisiera me regalaras
Un sueño escondido
O nunca entregado...
De esos que no se abrir
Delante de mucha gente
Porque es el regalo más grande, es
Sólo nuestro para siempre



Una lagrima recorrió mi mejilla, al escuchar ‘’en este día de septiembre’’. Esa canción era una de las canciones más hermosas que había escuchado en mi vida, pero tenia algo especial… Sentía como que era dedicada a mi, en especial. Sentía como si mi hermano, me la cantara. Como hacíamos en los viejos tiempos, cuando cantábamos en fiestas… Eso era una de las cosas q mas extrañaba, cantar. Desde que el ya no estaba, yo me rendí, y no volví a cantar nada. Las lágrimas seguían asomando por mis ojos, y mi llanto no podía cesar. El chico que estaba a mi lado, también estaba escuchando música, por lo tanto no me había escuchado. En el momento en que me secaba una lagrima el me vio… Se enderezo y se volvió hacia mi. Me miro y me tendió un pañuelo, yo saque un auricular de mi oído.

-Gracias.- le dije, pero no sonreí.


-¿Estas bien?- me pregunto preocupado. La verdad es que no estaba bien hace meses, así que ya me había acostumbrado a vivir así.

-Si. Gracias de nuevo.- le dije.

-No hay de que…- me dijo sonriendo.- Soy Lucas… -

-Un gusto, soy Melody.- le dije y en fin, le devolví la sonrisa. Perfecto, lo que estaba decidida a no hacer desde un principio… ya lo acababa de hacer, ¿que otra de mis propias reglas rompería?

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