Luego de esa fuerte discusión decidí hacer mis maletas. Comencé a guardar las prendas que mas usaba y las cosas mas importantes…No podía estar peor, aunque a decir verdad, mi llanto había cesado. Mi padre tenía razón, pero, ¿Qué más podía hacer yo?
Mientras sacaba la ropa sentí un fuerte golpe en mi placard, y en ese instante comenzó un sonido angelical. Me llamo muchísimo la atención aquella música, y sentía… sentía como que la había escuchado antes. Comencé a buscar. Al fin lo encontré, me senté en el piso y la recogí de allí…
Era la pequeña cajita musical de mi madre… Ella me la había regalado el día que cumplí mis 15 años…
Era de su abuela… siempre me había dicho que era especial y que algún día lo entendería. Lo agarre entre mis manos temblorosas y lo lleve a mi escritorio. Corrí los libros a un lado y prendí la luz de la mesita…Lo puse en el centro y lo mire…
Era una de las cosas mas tristes que había visto en mi vida, pero a la vez lo más bellos que pude percibir en meses… La bailarina danzaba al compás de la música, pero no era feliz… Me sentía un tanto reflejada en ella. La música seguía y la bailarina no paraba, una lagrima descendió por mi mejilla, y al fin entendí el significado de aquella cajita musical. Agradecía a dios que esta sea una de las cosas que no había perdido en el incendio. Jamás recordaría que la tenía guardada allí, porque luego de ese día, guarde todo en una caja y no lo volví a sacar. Sin pensármelo dos veces metí la caja musical, luego de mirarla un largo rato, dentro de la maleta. Esto me recordaría a ella.
Busque dentro de esa antigua caja y encontré una pulsera que mi hermano me había regalado para el día del niño y después los lentes de sol de mi mama. Muchísimas cosas de ellos dos habían allí dentro, así que estuve toda la tarde mirando las cosas de la caja. Encontré solo una única foto… creo que era la única que no se había quemado… En esta estábamos mi padre, mi madre, Sebastián y yo. Se notaba que éramos una familia feliz. Esta foto era de nuestro viaje a la cabaña. El ultimo, el mejor.
Había tenido la peor noche de todas. Una pesadilla detrás de otra, todas, me remontaban a aquel día…
Calor, calor, mucho calor… Ya no podía dormir y me levante. Al abrir los ojos entendí porque todo estaba tan… ardiente. Mi casa se estaba quemando. Escuchaba los gritos de mi madre desde la otra habitación, pero no podía hacer absolutamente nada. Me quede allí, sobre mi cama. Estaba en blanco, no sabia que hacer.
Y los escuche.
-Saca a tu hermana de aquí- gritaba mi madre desesperada. Escuchaba como mi hermano se acercaba hacia mi y me abrazaba ‘’ saldrá todo bien, princesa’’ me susurraba al oído y me subía encima de el, me ahogaba a causa del humo y no podía parar de toser, mis ojos cada vez se cerraban mas. Luz, luz por todos lados. Ya estábamos afuera.
-Volveré por mama- me dijo y yo asentí, con las pocas fuerzas que me quedaban y vi como mi hermano volvía a entrar en la casa. Poco a poco, se me fueron cerrando los ojos y caí desmayada en el pasto.
Me senté en la cama sin poder parar de llorar, esta noche había revivido el peor día de mi vida. El día en que mi hermano y mi mama murieron. Estaba de los nervios y no podía volver a acompasar mi respiración. Mi padre me escucho y entro a mi habitación. Me abrazo.
-Ya cielo, solo era un sueño, solo eso. – me dijo, aunque el sabia perfectamente bien que no lo había sido. Que yo acababa de revivir la muerte de ellos dos. Porque luego del accidente cada noche me despertaba igual que ahora. Hace meses no me ocurría, pero volvió a pasar.
-Pa, fue mi culpa. Si seba no hubiera ido a por mi y si a por mama- le dije llorando, y antes de terminar me hizo callar y me miro muy serio.
-La muerte de ellos no fue culpa tuya Melody. Jamás quiero volver a escuchar que digas eso, OK?- me volvió a abrazar.-Te amo hija, quiero que vuelvas a sonreír, no pido mas. Es cierto, ellos no volverán a estar porque seas feliz, pero crees que a mama le gustaría escuchar como te sentís? O eso de que no queres seguir viviendo, negada a ser feliz. ¿Sabes como se enfadaría Seba? El que te amaba más allá que a cualquier otra cosa. Los decepcionarías Mel.
-Lo siento pa, pero… no puedo, no puedo.- le dije secando mis lagrimas, mientras otras asomaban por mis pestañas.
-No es que no puedes, no quieres. Pero debes intentarlo, y se que este cambio será positivo.- se levanto de mi cama, abrió las cortinas y miro el reloj. -Son las 7, en una hora y media debemos ir a la estación, sino perderás la combi. ¿Estas lista?- yo solo asentí y el agarro mi maleta.- Ve a darte un baño, y baja a desayunar- le sonreí y salio de mi habitación.Agarre la ropa que me pondría hoy, la que deje a propósito afuera de la maleta y me metí a bañar. Se me venían flashes de momentos vividos junto a Sebastián. Sonreía, era feliz.
Recordé el ultimo verano, en el que el y yo corríamos por el patio trasero, tirándonos agua, y bombuchas. Sonriendo, especialmente, sonriendo.
Salí de la ducha, y me vestí… seque mi pelo, lentamente, no quería bajar a desayudar… ya que eso impondría que cada vez faltara menos para irme de aquí… Para comenzar a socializarme con personas desconocidas, con empezar una nueva vida como si nada hubiera pasado, una que yo no estaba dispuesta a comenzar.
-Lista amor…- me dijo mi padre cariñosamente. Yo solo intente sonreír y suspire, el lo tomo como un si, y nos dirigimos a la estacion.
No hay comentarios:
Publicar un comentario